BOLETÍN DE PRENSA 20/2019

30 –MAYO-2019

Federico Pérez Cruz, presidente de Cámara de Comercio Servicio y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México, se declara en contra de permitir a los “vagoneros” el continuar con la venta irregular de productos de dudosa procedencia, al interior de las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, a cambio de “limpiar y barrer las estaciones del mismo”.

A decir del presidente Pérez Cruz, la aceptación de tal propuesta concedería un peligrosísimo e injusto monopolio operativo y económico de las actividades económicas para tales agrupaciones de comerciantes ambulantes. Mismo monopolio que pondría en riesgo a la población capitalina. Y dañaría indudablemente la economía de la ciudad.

Primero, desplazando a las empresas especializadas de limpieza, legalmente establecidas y socialmente responsables, que emplean, muchas veces, a adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad.

Segundo, en detrimento directo de las finanzas públicas de la Ciudad de México, legitimando la existencia de grupos que operan al margen de la ley al no pagar impuestos.

Tercero, aumentando el daño a la integridad física de los propios vendedores, que pasan largas jornadas en los vagones, en condiciones insalubres, sin seguridad social: siendo algunos de estos incluso menores de edad.

Cuarto, poniendo en riesgo la vida y la salud de los capitalinos usuarios del transporte, por no existir un control sobre el origen, calidad, caducidad o procedencia legal de los productos vendidos por estas asociaciones, mismas que no se responsabilizan ante ninguna autoridad, ni ante la Profeco, por posibles daños o perjuicios emanados de sus actividades.

Asimismo, el presidente Pérez Cruz congenia sentida y amablemente con la petición de estos grupos para obtener becas y apoyos, porque tal es un derecho abierto a todos los ciudadanos. Sin embargo, también les recuerda que, ante cuestiones de justicia, vamos “Todos coludos o todos rabones”. Por lo cual, es fundamental y necesario que, conjuntamente a su petición de apoyos, ellos mismos se apeguen, con congruencia y honestidad, a las exigencias de la ley: tal como el resto de la población laboralmente activa. Según las palabras del clásico: “Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie…”.

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