RECONOCER LA CORRUPCIÓN, PASO ESENCIAL PARA COMBATIRLA

Foto: https://www.unodc.org/images/lpo-brazil/Topics_corruption/Corruption.jpg

Para la Cámara de Comercio Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México, que dirige Ada Irma Cruz Davalillo; la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas (ENCRIGE) 2016, presentada el lunes pasado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), es un ejercicio estadístico altamente positivo y oportuno por el aporte al reconocimiento de la problemática de la corrupción imperante en la vida cotidiana de la actividad económica a todos niveles en el país.

La encuesta permite reconocer -no en base a casos aislados, sino desde una visión de la realidad nacional-, una problemática latente y que ahora se puede dimensionar y con base a ello, contribuir en el diseño de políticas públicas y códigos de conducta para disminuir las prácticas nocivas, de las que no se puede disociar la participación de integrantes de la iniciativa privada, pero de la que los funcionarios públicos son, los constantes protagonistas.

La corrupción impacta de forma negativa a las empresas, pues limita su actividad, consume sus recursos, le impide crecer, merma sus finanzas y debilita la confianza en las autoridades, por el simple hecho de que para realizar cualquier trámite relacionado con la operación del negocio dentro de la legalidad o para aspirar a una expansión o crecimiento, interviene algún acto de corrupción que la frenaran.

En ese contexto, la corrupción se describe y se presenta como una relación desigual de poder, en donde la entidad burocrática y sus funcionarios actúan sobre la necesidad del empresario o ciudadano que requiere la resolución o desahogo de un trámite; así, el funcionario ejerce un monopolio en la decisión sobre dicha resolución, conduciendo la situación a su conveniencia para obtener beneficio económico.

Es claro, que sí una parte se abstiene de insertarse en el acto de corrupción, éste no existiría. Sí el funcionario se abstuviera, se eliminaría de raíz; sin embargo, para el usuario la ruta de acción se presenta mucho más complicada, pues lo inoperante de los mecanismos para la denuncia, implican tácitamente la renuncia a que el trámite requerido sea efectuado, afectando totalmente al empresario o ciudadano que queda sin garantía de resolución o castigo de los infractores y a merced de represalias, pues es siempre el funcionario, quien tiene la sartén por el mango.

Las regulaciones tienen un efecto en la operación de las empresas, pero se entiende su necesidad para que las actividades de la sociedad civil, incluidas las empresariales se desarrollen dentro de los causes legales, cumpliendo estándares y normas de calidad; sin embargo, la no verificación de los procesos, permiten que esas regulaciones se utilicen perversamente como medidas de control y presión que desembocan en abusos de autoridad y extorsión.

Para la CANACOPE Ciudad de México, la información es la herramienta clave que tiene la sociedad para combatir las prácticas de corrupción. Mediante la información, los empresarios y sociedad civil podrán evitar ser sorprendidos por funcionarios, verificadores o inspectores, por ello deben documentarse sobre los trámites legales que se requieren para que sus negocios operen dentro de la formalidad.

Los datos que presenta la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas del INEGI, sobre la corrupción, son un gran parámetro para identificar los componentes de la problemática, debe ser un punto de partida para trabajar en reducir el impacto de la corrupción en la vida cotidiana de la sociedad y de las empresas; mismo que debe complementarse con la puesta en marcha de mecanismos de vigilancia como el Sistema Nacional Anticorrupción.

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